La intensidad de la estupidez

La intensidad de la estupidez no tiene límites ni conoce barreras, son muchos los que imbuidos en su propia estupidez y cegados por la misma, se permiten el lujo de hacer juicios de valor o  realizar observaciones sobre otros, sin darse cuenta, o al menos ignorando desde su más profunda insensatez, que señalando lo que señalan en el otro, se están autoproclamando hacedores de males mayores y necesitan meter el dedo en el ojo del otro, antes de mirarse así mismos.

Sí, a veces mirarse en el espejo y ver más allá del propio reflejo, puede causar mucho daño, sobre todo si has llevado una vida un tanto pardina, y tan solo has encontrado la manera de iluminarla, intentando cegar a otros con tu metedura de dedo, que no pata, en este caso. Aunque al final se mete la pata de igual modo.

Cada uno va quedando como lo que es, o como lo que se le antoja ser, sobre todo si no se molesta lo más mínimo en intentar ser algo mejor, o al menos una versión mejorada de sí mismo.

Hay gente que se pasa la vida figurando ser algo que en realidad no es, pero se confecciona el traje perfecto para simularlo, hasta que claro, un día, la farsa ya no puede continuar y el gran espectáculo, en ocasiones circo de variedades, que se había construido a su imagen y semejanza para su propio disfrute y comodidad personal, salta por los aires y le pega en toda la cara. Y claro, pues le deja señal, cosa que no puede soportar, e intenta disimular apuntando hacia otros lugares para no ser, o evitar al menos, ser el mono de feria al que todos señalan para mofarse y hacer burla.

En fin, en resumidas cuentas, la intensidad de la estupidez es directamente proporcional a la mascarada vivida por el interfecto, en ocasiones interfecta, y por tanto a la enajenación mental continuada que la persona vive/sufre a lo largo de su vida ,dando lugar, dicha enajenación mental, a una perfecta, extensa y extraordinaria estupidez, de la que todo el mundo finalmente se hace participe, y en ocasiones celebra, porque ya sabían ellos que algo raro escondía.

...como diría un buen amigo mío: allá cada uno con sí....

Las cosas más grandes de la Vida requieren de tiempo

Todo requiere tiempo, paciencia y constancia.

Pero sin duda, lo que mas paciencia y constancia requiere son las "pequeñas" cosas de la vida.

Nos pasamos la vida esperando grandes acontecimientos, o intentando formularlos, crearlos cual fuegos artificiales, Y al final , al igual que los fuegos artificiales, esas "grandes" cosas que hemos creado, explotan, lo bañan todo de colores momentáneamente y después...se esfuman...

Sin embargo, las pequeñas cosas de la vida, regadas con constancia, paciencia y tiempo, son las mejores. Esas se quedan impregnadas en el alma y no se van nunca, permanecen con nosotros hasta el infinito, se cobijan en nuestro alma y se quedan allí para siempre...


Cuando damos las cosas por hecho

Cuan equivocados estamos...

La mayor parte de las veces en nuestra vida damos las cosas por hecho, sencillamente porque hay algo que se ha convertido en norma, rutina, cotidianidad... llámalo como quieras. Damos por sentado que es lo normal, lo que DEBE ocurrir y si ello no acontece como esperamos nos asombramos, o nos enfadamos, depende del contexto y las circunstancias.

Damos demasiadas cosas por hecho...

Y en ese acto de concebir las cosas como normales, sencillamente porque siempre, o la mayor parte del tiempo ocurrieron, la mayor parte de las veces porque alguien, desde su propia generosidad ha decidido entregarse a esa "normalidad", no nos damos cuenta que con ello, muchas veces, cargamos de responsabilidades a otros, que sencillamente nos entregaron su tiempo y dedicación porque así decidieron hacerlo, no porque nadie o nada les obligara, sino porque así lo sentían hacer.

Y al final nos volvemos tiranos...

Solo cuando un giro inesperado del destino hace que cambie todo aquello que se había convertido en norma, somos capaces, por instantes fugaces, de darnos cuenta de lo que allí estaba ocurriendo. Algunos afortunados se dan cuenta, otros por el contrario se quedan aferrados a su propia decepción personal, proyectada sobre el otro.

Como podemos estar tan ciegos...




Fluir SÍ...Vagar a la deriva NO...


Como tantas otras cosas, en esta sociedad rápidamente cambiante, anhelante de estar siempre al día, la palabra FLUIR es "tendencia" - como diría una fashion victim -. Ahora se ha puesto de moda, todo ha de fluir, y todo el mundo se apunta al carro del fluir y el dejarse fluir...Pero, qué es realmente fluir?.

Escucho con demasiada frecuencia el término fluir, asociado a la toma de decisiones o al hecho de tener que posicionarse en un momento determinado, "no, es que hay que dejar que la vida fluya y permitir que ocurra lo que tiene que ocurrir...", ya...¿¿¿???. Pero, eso en qué se traduce realmente?.

He advertido que detrás de muchos de esos "fluir" lo que realmente hay es miedo a la toma de decisiones, al posicionarse, al decidir con criterio qué es lo que quieres, decirlo, defenderlo y llevarlo a cabo. He escuchado muchos "fluires" cargados de excusas para no afrontar la realidad que se estaba viviendo, bajo la evidencia de negarse a construir su propia vida.

Una cosa es FLUIR y otra muy distinta VAGAR A LA DERIVA, o no responsabilizarte de tu propia vida. Una cosa es aceptar las cosas como van viniendo, intentado afrontarlas con la mayor madurez y responsabilidad posible y otra, es permanecer como agente pasivo de tu propia existencia, esperando a que otros hagan lo que te correspondería  hacer a ti.

El Fluir en la vida, lejos de posicionarte como agente pasivo, requiere de un continuo trabajo de atención sostenida y toma de conciencia de las cosas que van ocurriendo en tu entorno, para ser consciente de la realidad en la cual te encuentras inmerso y a partir de ahí CREAR tu propia existencia, no sin antes tener en cuenta que muchas de las cosas que hayas proyectado no van a salir tal y como quieres, y es ahí donde te mostrarás a ti mismo si realmente has aprendido a Fluir con la vida o no.

Aprender a fluir con la vida requiere trabajo y tesón, requiere de una actitud proactiva y propositiva, requiere del valor suficiente para afrontar las caídas, y sopesar con sabidurías los momentos de encumbramiento. Fluir con la Vida no es dejar que las cosas ocurran sin más, con una "subida de hombros" para acompañar, fluir con la vida es hacerte responsable de la misma, y ser lo suficientemente honesto par decir esto SÍ o esto NO.

En definitiva, a mi modo de ver, el Fluir en la vida requiere de honestidad para con uno mismo y para el resto de personas con las que compartes tu vida. Eso requiere valor, y en ciertas ocasiones soledad, ya que no todo el mundo está preparado para relacionarse con personas honestas, conscientes y consecuentes con su propia vida.

Pero lo contrario es divagar y vagar sin rumbo, dejar ir sin ser conscientes de lo que está aconteciendo en cada momento, y sí, podrás estar "acompañado" de miles de personas que hacen lo mismo, pero en el fondo es cuando permaneces verdaderamente solo porque tu vida no tiene esencia.

Por lo tanto, la próxima vez que emplees el término Fluir observa con detenimiento si verdaderamente estás con ello adentrándote en lo verdaderamente importante, diciendo Sí a la Vida de manera responsable y consciente, o si por el contrario estás dando la espalda a todo aquello que merece ser vivido.






Si te dicen que caí...

Cuanto miedo tenemos a caernos, y sin embargo si no lo hacemos jamás nos levantaremos ni nos daremos la oportunidad de seguir adelante, más fuertes, más serenos y más maduros.

Estoy cansada de la palabra FRACASO, me gustaría que alguien me definiera y explicara con exactitud su significado, no sin antes aclararme también que es realmente el ÉXITO.

Estoy cansada de ver a diario personas que en busca de ese ÉXITO e intentando alejarse del FRACASO, de lo que realmente se están alejando es de ellos mismos.

Hemos decidido alienarnos y dejarnos alienar, bajo la excusa del progreso y el éxito, y a cambio somos capaces de vender nuestra vida a cambio de un vacío existencial sin precedentes. No nos importa como consigamos las cosas que supuestamente nos van a dar el éxito, tan sólo las queremos. 

No nos paramos a pensar cuanto, y sobre todo a cuantas personas dejamos atrás por este tan preciado éxito.   

En el intento de abrazar el éxito, tendemos a abrazar la soledad, la falsedad y el vacío, dejamos atrás a personas y vivencias que jamás van a regresar a nuestra vida, y que perderemos para siempre. Pero nos da igual, porque el "éxito" nos espera.

Un éxito vacío y frío, cargado de muchas cosas brillantes, pero sin alma.

Y si optas por no seguir este camino, la sociedad de tacha de fracasado. Si prefieres "las cosas" con  alma, a las que brillan eres un fracasado, si prefieres vivir y sentir, a ser un alienado cegado por el deseo de acumular todo lo material que te sea posible, eres un fracasado, si prefieres compartir tiempo contigo mismo o con otros personas de manera tranquila en lugar de estar viviéndote continuamente en el exterior, eres un fracasado.

El fracaso o el éxito se mide en función de lo que tienes y aparentas, y no según lo que realmente eres, sientes y regalas al mundo, es triste...pero este es de momento el mundo que hemos decidido construir; en nuestra mano y en la de las futuras generaciones está cambiarlo.

Solo espero que seamos lo suficientemente valientes para hacerlo...


Cambiamos el año...cambiamos el rumbo?

A esta última pregunta he de contestar que ni idea...a lo largo de mi vida el 31 de diciembre marcaba un antes y un después en mi vida, o al menos eso pensaba yo. Y lo mío no iba de...voy al ir al gimnasio, dejar de fumar, perder peso, bla, bla, bla. Realmente sentía como el final de un ciclo y el inicio de otro se daban la mano en el transitar de esa fecha, que a lo humanos se nos ha antojado "mágica". 

Durante muchos años elaboraba ciertos "rituales" con la intención de capitular y recapitular, para adentrarme lo más preparada posible en el siguiente ciclo vital que supuestamente marcaba el nuevo año.

Sin embargo, este año no he sentido ese punto de inflexión y cambio, ese antes y después, sencillamente todo ha continuado. Este año no he sentido el cierre y la apertura, este año, sencillamente, todo ha seguido igual.

No ha habido expectativas, ni deseos de hacia donde dirigir mis pasos. 

Es curioso observar como a medida que vas madurando y creciendo, le vas pidiendo menos a la vida, ya no construyes castillos en el aire, sencillamente vives lo que hay e intentas llevarlo con la mejor de tus sonrisas.

Es curioso darse cuenta desde donde vas observando la vida, ya no le pides esto o aquello, sencillamente anhelas vivirlo con la mayor madurez y consciencia posible, y lo que le pides a la vida es la madurez y el valor suficiente para afrontar aquello menos bueno que te vaya a deparar, nada más.

A medida que vas cumpliendo años, sencillamente quieres vivir, lo más serena y tranquilamente posible, anhelando que las personas a las que quieres esten bien y nada más.

A medida que los años pasan, y la serenidad se va asentando en tu alma, ya no anhelas grandes cambios y transformaciones vitales, sencillamente anhelas construir y compartir pequeñas vivencias con las personas que quieres y te importan. Lo demás es banal y ya no te interesa.

Ya no hay rupturas trascendentales de ciclos, sencillamente observas el discurrir natural de la vida y anhelas vivirla...