No esperes....

"Hija, no esperes que lo demás hagan aquello que tu estarías dispuesta hacer", estas son palabras que en más de una ocasión escuché de boca de mi padre. Cuantas veces, equivocadamente, he llegado a pensar que si yo hacía esto o aquello en favor del "bien común", el resto, por responsabilidad compartida, también lo harían. Que equivocada. 

Es doloroso observar la falta de empatía y la impulsiva actitud de actuar constantemente sólo por el bien individual.  Me sigue asombrando la falta de compromiso compartido en favor del otro.

Me dice una amiga mía muy frecuentemente "langostito, siempre te pasa lo mismo, actúas pensando que los demás van a responder con honradez y sinceridad, y al final siempre te llevas el palo ".

Pero mi pregunta es ¿cómo aprende uno que las cosas le den igual?, a no pensar en el bien común, a no actuar con cierta nobleza y responsabilidad?. Yo sinceramente no sé si estoy dispuesta a aprender, aunque eso suponga llevarse un palo, una y otra y otra vez...

Siento necesario el actuar con responsabilidad y honradez, actuar pensando y sabiendo que la mayor parte de las veces mi actos pueden implicar a otro ser humano y quizá dañarlo si no pongo la atención suficiente en lo que hago o digo.

Y para mi ahí está clave de toda relación humana, poner ATENCIÓN y reconocer el DAÑO que puedas causar con una actitud irresponsable y egoísta.

Nadie es perfecto, todos cometemos errores, sin excepción, pero poner la máxima atención en lo que hacemos a diario es una actitud trabajable que nada o poco tiene que ver  con la arbitrariedad o  la casualidad de los hechos que acontezcan.

La vida cambia y nosotros con ella, los hechos acontecen y en ocasiones nos disgustan, pero la actitud que nosotros adoptemos para afrontar todos ellos ante otros seres humanos, es opción nuestra, y actuar con responsabilidad, cordura y empatía tan sólo requiere un mínimo de atención, que quizá debiéramos concedernos más a menudo.



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