El hilo Rojo del Destino

Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo..

Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con un bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba la campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: " Aquí termina el hilo", pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que el bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza. 

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que se desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que le cubría totalmente...Al levantárselo, vio que en su hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente...



La Soledad

La soledad, en ocasiones, es una de las mejores compañeras de viaje que llegan a cruzarse en tu vida, la buena finalidad de este viaje dependerá, fundamentalmente, de la fortaleza o debilidad que exista y habite en tu corazón.

En ocasiones percibimos como  la soledad se instala en nuestras vidas como única compañera de camino, y tenemos la sensación que esta aparece con la intención de separarnos del mundo y separar al mundo de nosotros. Durante esa época, en ese momento inconsciente, parece que encerremos nuestro corazón en una cajita de cristal con la intención de que este tan sólo vea el mundo, pero no lo toque.

Es en esas ocasiones, a veces tan largas en el tiempo y en el alma, cuando se nos hace difícil contener las lágrimas por todo lo no vivido y expresado, por todo lo perdido y anhelado, por todo lo que clama el corazón al que negamos ser escuchado.


Sin embargo la Soledad no se instala en  nuestra vida con la intención de alejarnos del mundo, sino con el propósito de acercarnos más hacia el conocimiento de nosotros mismo, de nuestro proyecto vital y por ende de nuestra propia vida.

El buen amor en la pareja. Cuando uno y uno suman más que dos.

Admiro a este autor, su forma de escribir, trabajar y expresarse. En esta conferencia trata un tema, que bajo mi punto de vista es muy interesante e importante. Cuantas cosas en las que pensar....



Todo es necesario. De verdad?..

Mmmmmm....esta frase suele utilizarla con frecuencia una amiga mía. En su opinión, todo lo que ocurre en esta vida es necesario.

Podría estar de acuerdo dentro del hecho de ACEPTAR todo aquello que ocurre como un Sí hacia la Vida, permitiendo que esta sea como es, para mayor bien de la humanidad y de nosotros mismos. Sí podría ser...pero cuanto cuesta....

Es muy difícil. Ya que muchas veces ciertas cosas que atañen, tanto a tus familiares y amigos, como a tí mismo son doloras, y cuesta mucho llegar a aceptar que eso sea necesario. 

A diario, una de las personas con las que trabajo, me pregunta constantemente POR QUÉ, Anabel?, porque me pasa esto o lo otro, o por qué siento esto que siento...y la pregunta  crucial QUE PUEDO HACER PARA DEJAR DE SENTIR ESTO?...ahí es donde tan solo sonrío porque no tengo respuesta para esto.

Y eso es lo único que la mayor parte de las veces puedes hacer cuando alguien a quien quieres te pregunta, por qué me está ocurriendo esto a mí?; ya que, llegar a decirle que lo que está ocurriendo es NECESARIO, sin duda puede llegar a sumirlo aún más en el dolor que ya vive. Tan sólo te queda darle un abrazo...

Sí, si todo es necesario, sinceramente he de pensar más en ello, aún no tengo un criterio definido al respecto, y no es una cuestión de intentar seleccionar: sí esto es necesario, y no, esto se lo podía ahorrar la vida (aunque hay muchas veces que lo piensas), se trata de intentar observar con detenimiento la posibilidad de que todo realmente cuadre y sirva para un propósito, es ahí donde veo la dificultad de llegar a entender el "hecho" de que todo sea necesario.

A veces cuando hago ejercicios de recapitulación en mi vida, llego a reconocer que sí que hay hechos que observo como necesarios para la evolución y desarrollo de todos los que estuvimos implicados, pero otros aspectos...me cuesta asumir su necesidad. Debe ser mi humanidad (vaya el hecho de ser un ser humano...).

Todo es necesario...en ello pienso muy a menudo, sobre todo en los últimos tiempos, me cuesta creerlo, probablemente porque en estos momentos de mi vida me encuentro "envuelta" en uno de "esos, es necesario". Quizá pasado un tiempo descubra su "necesidad" ahora tan solo la vivo...

El bucle

Es curiosa la vida, como hace y actúa para ponerte en tu sitio una y otra y otra vez. Como una Gran Maestra te va señalando para que observes todo aquello que por tí mismo prefieres ignorar, y si eres los suficientemente tozudo como para no darte cuenta te lo vuelve a repetir, por si acaso.

Esto es lo que se llama vivir determinadas circunstancias, una y otra vez, como en bucle, hasta que finalmente aprendes la lección.

¿Cuantas veces no nos hemos sorprendido a nosotros mismos reviviendo circunstancias, si no iguales, muy parecidas? Y nos decimos a nosotros mismos: "pero si esto ya lo he vivido!!". Y ¿PARA QUÉ? es la gran pregunta. 

Si nos atrevemos a responderla, con total seguridad, esas "cosas" que nos pasan con tanta frecuencia dejarán de ocurrir ya que la situación estará observada y la lección aprendida, si no, volverán a nosotros como un boomerang. 

Pero lo cierto es, que preguntarse ¿para qué? y responderse es uno de los actos más difíciles de nuestra vida, ya que con toda probabilidad, la respuesta no nos va a gustar, ya que exige de nosotros total sinceridad, y seamos claros nuestro deporte favorito, es mentirnos a nosotros mismos, ponernos una venda en los ojos, y caminar dando palos de ciego.

Preguntarnos ¿para qué? supone asumir la responsabilidad de nuestra vida y de nuestros actos, profundizar en nosotros mismos y ser honestos. 

¿Estamos dispuestos a ello?...


No esperes....

"Hija, no esperes que lo demás hagan aquello que tu estarías dispuesta hacer", estas son palabras que en más de una ocasión escuché de boca de mi padre. Cuantas veces, equivocadamente, he llegado a pensar que si yo hacía esto o aquello en favor del "bien común", el resto, por responsabilidad compartida, también lo harían. Que equivocada. 

Es doloroso observar la falta de empatía y la impulsiva actitud de actuar constantemente sólo por el bien individual.  Me sigue asombrando la falta de compromiso compartido en favor del otro.

Me dice una amiga mía muy frecuentemente "langostito, siempre te pasa lo mismo, actúas pensando que los demás van a responder con honradez y sinceridad, y al final siempre te llevas el palo ".

Pero mi pregunta es ¿cómo aprende uno que las cosas le den igual?, a no pensar en el bien común, a no actuar con cierta nobleza y responsabilidad?. Yo sinceramente no sé si estoy dispuesta a aprender, aunque eso suponga llevarse un palo, una y otra y otra vez...

Siento necesario el actuar con responsabilidad y honradez, actuar pensando y sabiendo que la mayor parte de las veces mi actos pueden implicar a otro ser humano y quizá dañarlo si no pongo la atención suficiente en lo que hago o digo.

Y para mi ahí está clave de toda relación humana, poner ATENCIÓN y reconocer el DAÑO que puedas causar con una actitud irresponsable y egoísta.

Nadie es perfecto, todos cometemos errores, sin excepción, pero poner la máxima atención en lo que hacemos a diario es una actitud trabajable que nada o poco tiene que ver  con la arbitrariedad o  la casualidad de los hechos que acontezcan.

La vida cambia y nosotros con ella, los hechos acontecen y en ocasiones nos disgustan, pero la actitud que nosotros adoptemos para afrontar todos ellos ante otros seres humanos, es opción nuestra, y actuar con responsabilidad, cordura y empatía tan sólo requiere un mínimo de atención, que quizá debiéramos concedernos más a menudo.



El síndrome "del creer"

Nos pasamos la vida creyendo en algo, figurado, ficticio con más o menos sentido, y en eso nos apalancamos y nos quedamos quietos, sin darnos cuenta que en realidad aquello en lo que creemos, quizá, tal vez, a lo mejor, ni siquiera exista.

Vivimos en hologramas constantes de nuestros propios pensamientos, y nos da exactamente igual constatar si son verdaderos o no, nosotros nos instalamos en esa creencia y en ella podemos permanecer hasta el final de los días. 

Partiendo de la base que cada uno de nosotros tenemos nuestras propias y particulares creencias, es lógico llegar a pensar que todos y cada uno de nosotros vivimos en realidades paralelas, que en realidad ni se tocan, y pueden llegar a ser tan distintas, que impidan un acercamiento real, incluso entre las personas con las que compartimos espacios y vida. Eso es lo que logramos con nuestras creencias.

A través de la defensa ciega de nuestras creencias nos perdemos momentos hermosos a compartir con otras personas, sencillamente porque hemos decidido que aquellas son perores o mejores que nosotros según sus creencias. No nos damos cuenta, que tanto sus creencias como las tuyas, son producto de la percepción, muy particular, que cada uno tenemos del mundo, en realidad la percepción que nuestro EGO construye para mantenerse supuestamente inalterable y seguro en "su mundo" (el creado por cada uno de nosotros).

Mantenernos seguros y bien instalados en  nuestra zona de confort, es lo que nos permiten nuestras creencias, y con ellas levantamos muros de incomprensión y desprecio hacia los otros, fundamentándolo en las inexistente separación de nuestras creencias.

Hemos de observar muy bien en lo que creemos, porque eso no da una pequeña pista de quienes somos y como nos movemos en el mundo, ya que en función de lo que creamos así juzgaremos, y en la medida en la que juzguemos así seremos juzgados; y por lo tanto se genera un bucle de creencias y juicios que finalmente nos llevan a la alienación, el individualismo y la separación.

Hay que preguntarse muy a menudo en que creemos y revisar dichas creencias, contrastarlas, experimentarlas, observarlas y finalmente desecharlas, porque en realidad de nada sirven.

¿Y tú, en que crees? ¿Te has parado alguna vez a pensarlo? ¿Qué es aquello que defiendes con tanto ahínco? ¿Para que lo haces?.

Revisa y observa.






Y la avaricia se instaló en su corazón

Sociedad de avaros, que son tan pobres que tan sólo tienen y les importa el dinero. Parece no existir ni una pizca de amor en su corazón, sobre todo cuando lees frases como "trabajadores que no sirven para nada" o que pagarles el salario mínimo es demasiado...no alcanzo a comprender cuanta ruindad puede llegar a albergar un corazón para realizar afirmaciones como esta.

¿Qué clase de mundo hemos creado en el que la compasión se deja a un lado, para dar paso a la posesión?. ¿Qué clase de mundo estamos creando en el que la vida humana se plasma cosificada...?...tanto tienes tanto vales, y si nada tienes, nada vales...

En que momento el corazón se volvió tan oscuro...como se puede llegar a firmar que un ser humano no vale para nada...

Todos los seres humanos estamos en este mundo con un propósito y una misión, todos estamos aquí para algo y servimos a un fin concreto. No es que "sirvamos" para algo, es que estamos aquí para servir a la propia vida, sin más, sin cuantificarla, cosificarla e intentar facturarla.

Cuanto no cambiaría el mundo si fuéramos capaces de ver en cada ser humano, esa "capacidad" que le hace ser "útil" a la propia existencia humana, sin más. Sin intentar convertir a cada individuo en lo que realmente no es, sin demonizar su existencia acusándole de no ajustarse a lo establecido por aquellos, que teniendo tanto miedo a descubrirse así mismos, prefieren atemorizar y subyugar al otro antes que adentrarse en los confines de su propia alma.

En qué momento la avaricia se instaló en el corazón de los hombres sin dejar paso a la luz y la esperanza. Cuesta trabajo pensar que esto pueda prolongarse durante más tiempo, peo parece que aún no hemos terminado de tocar fondo, antes de empezar a emprender el vuelo de nuevo, como  Ave Fénix.


Los motivos del Lobo

"...déjame en el monte, déjame en el risco, déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento Hermano Francisco, sigue tu camino y tu Santidad..."


Mi poema favorito. Desde que lo escuchara mucho tiempo atrás, cuando era una niña de boca de mi abuelo, no he dejado de pensar en la figura del lobo. Animal que me fascina.

¿Qué es ser lobo?, me pregunto muchas veces...

Me fascina este animal capaz de ser independiente, perteneciendo y defendiendo a la manda. Capaz de mirar profundamente y con tal intensidad que el universo entero se refleje en su mirada. Observarle contemplando su entorno como si albergara la sabiduría de toda la existencia vital, defender lo suyo con bravura pero sin saña, aullar haciendo vibrar a la naturaleza entera.

El lobo me inspira confianza, es noble y leal, capaz de defender lo suyo por honor, que no por codicia. Un ser amable y natural que tan sólo quiere vivir en paz y libertad disfrutando de su propia vitalidad.

¿Qué es ser lobo?, me pregunto...

La mayor parte de la veces hablamos de él de manera despectiva. Cuando decimos "ese es un lobo disfrazado de cordero...", le damos mayor confianza al cordero que al lobo, yo os digo que prefiero antes al lobo que al cordero, disfrazado o no. El lobo da la cara, viene de manera directa y se enfrenta a tí mirándote a los ojos, siento no poder decir lo mismo del cordero, que en cuanto te descuides te envestirá por detrás sin verlo venir.

¿Qué es ser lobo? me pregunto...

Ser sabio desde la visceralidad de la bestia...dejemos que el lobo hable y nos diga quienes somos.

La Contemplación del Instante

La vida es eso, un sólo instante. Un abrir y cerrar de ojos, que pasa fugazmente.

Contemplar ese instante fugaz con serenidad, atención y ecuanimidad, tiene su truco, y el truco se llama práctica. Practicar a cada instante la observación sostenida del instante, es la única manera que tendremos de darnos cuenta de que la vida esta ahí y nosotros participando de ella.

Si no lo hacemos así, tenemos la sensación de que la vida pasa corriendo ante nosotros, sin que podamos alcanzarla.

La Contemplación del Instante presente es el único camino hacia la Vida Plena y el sentir profundo de la misma.

Observar y sentir tu cuerpo a través de la respiración consciente.

Observar y sentir la vida a través de la atención sostenida de cada uno de los pasos que damos a lo largo del día.

Observar y sentir de manera consciente el aliento que inhalamos y exhalamos.

Observar y sentir los latidos de nuestro corazón siendo conscientes de estar vivos.

Observar y sentir cada trozo de comida que ingerimos, siendo conscientes de que nos alimentamos para vivir.

Observar y sentir la música que nos hace vibrar.

Observar y sentir, observar y sentir....

Respira, observa, siente, indaga, camina con atención...vive con dignidad la vida que te ha sido regalada.




Ensimismamiento

Nos pasamos gran parte de nuestra vida ensimismados, es uno de los grandes defectos del ser humano. Tenemos tal capacidad para vivir de espaldas a la realidad, que recreamos una realidad paralela con tal precisión que terminamos por creernos nuestras propias ensoñaciones.

En ocasiones es para nosotros tan duro hacer frente a lo que realmente ocurre u ocurrió, que preferimos elegir aquello que menos daño nos hace, fabularlo y meternos dentro como si fuéramos personajes de cuento.

¿Por qué tendemos a vivir ensimismados?, buena pregunta. La mayor parte de nuestra vida no apreciamos aquellos que la misma vida nos ha dado, deseando aquello que ha sido dado a otros. En otras ocasiones no nos han educado en apreciar y valorar aquello que nos ha sido dado, y la mayor parte de las veces actuamos de manera irresponsable pensando que aquello que ahora existe lo hará para siempre, sin darnos cuenta de que esa persona, ese momento y ese lugar también desaparecerá.

Afrontar la vida tal cual es, puede llegar a ser una de las hazañas más dolorosas.  No todo ocurre tal y como lo habíamos pensado, de hecho, me atrevería a decir que absolutamente nada ocurre tal y como lo habíamos pensado, y ante estas circunstancias tendemos a frustrarnos y a negar lo que irremediablemente ya es.

¿Cuantas veces no nos habremos dicho a nosotros mismos frases como: sí, lo entiendo perfectamente; no te preocupes lo tengo superado; sí, hace tiempo que lo asumí...? y en realidad ni lo habías entendido, ni lo habías superado, ni lo habías asumido; pero tú te dices a ti mismo que sí para no ver lo que tienes delante: A TÍ MISMO.

En plena era virtual, pensamos que la vida son esos pequeños "avatares"  que vamos construyendo a lo largo y ancho de todas las redes sociales. Ahora vivimos más ensimismados que nunca, pensando que nuestra vida, como si de una sitcom se tratara,  es eso que dejamos reflejado en facebook, twitter, instagram... 

La Vida es sencillamente la Vida, y esta no puede ser recogida en un instante y reproducida más tarde apretando un botón, la vida es aquello que se desvanece en nuestras manos, como si de arena se tratara, mientras estamos pendientes de que llegue un nuevo whatssap al que contestar.

Vivir ensimismado es fácil, de lo que no nos damos cuenta es de cuanto daño hace ese ensimismamiento a la propia existencia vital, aquella que más importa, la nuestra, compartida con otros seres que también vagan por el mundo ensimismados.



La mirada del niño

Los niños y su incansable energía, su capacidad para sorprenderse de la vida y sacar jugo y partido a todo. Me encanta cuando a pesar de estar veinte horas jugando, cuando les dices eso de: "nos vamooooossss", ellos siempre responden "jooooo ahora que estábamos en lo mejoooorr!". Siempre están en lo mejor, da igual el tiempo que haya pasado y lo que estuvieran haciendo.

Me fascina observarles contándose historias al oido, seguro que para ellos los grandes secretos de la vida y sus pequeños grandes descubrimientos. La capacidad que tienen para enlazar una historia con otra, un acontecimiento con otro, y con todo eso hacer un gran relato hasta de las cosas más sencillas.

Me encanta su capacidad para sorprenderse y fascinarse ante la vida, todo es nuevo, emocionante, un reto, una aventura. Su capacidad para improvisar y hacer de todo un gran acontecimiento. Su faceta dramática, insuperable hasta para el mejor de los actores, con esa pose melodramática a lo Dama de las Camelias cuando consideran que algo no les conviene.

Esa capacidad para obtener congruencia hasta de lo más incongruente. Esa elocuencia en el discurso cuando se ven seguros de algo.

Ese saber decir te quiero y darte un abrazo porque sí, sencillamente porque lo sienten, sencillamente lo hacen sin más.

Esos Locos bajitos, que cantaba Serrat, nos dan lecciones diarias a los adultos de la profundidad de la vida sin hacer drama, de la importancia del vivir y saber hacerlo a cada momento con su mirada sencilla y limpia, su inocencia y capacidad precisa en el vivir sin más.

Gracias a ellos sabemos lo que significa AQUÍ Y AHORA, sin existir otro momento, exprimiendo cada instante haciendo lo que sencillamente toca.