¿Te atreves a soñar?

Muy sencilla la pregunta, pero te atreves??...


Vivirse desde el Corazón

Cuando escuchamos la frase: "tienes que vivirte más desde el corazón", de manera inmediata, se nos viene a la cabeza la imagen de alguien con mirada de "cordero degollado", prácticamente enajenada y con los pies muy lejos de la tierra.

Sin embargo, vivirse desde el corazón se aleja bastante de la enajenación, y se acerca con suficiencia al vivirse desde la consciencia más profunda y serena.
Cuantas veces no habremos escuchado eso de: "tu que piensas ¿con la cabeza o con el corazón?", y esto último que parecía tan metafórico y alejado de la realidad, ahora resulta que puede hacerse, y de hecho es muy recomendable.

Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia, nos descubre que el corazón tiene cerebro, y por lo tanto sus propios registros y memorias. Es más, el corazón manda más información al cerebro de la que recibe, pudiendo inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias. Todo esto da lugar a que el corazón influye en nuestra percepción de la realidad así como en nuestra toma de decisiones.

El corazón es algo que nos cuesta utilizar, sobre todo en los tiempos de alto racionalismo en los que vivimos, sin embargo, si comenzáramos a proyectarlo con más frecuencia, muchas de las tensiones, conflictos y resistencias que ahora vivimos se disiparían.

¿Cómo vivirse desde el corazón?, sencillo: dando largos paseos por la naturaleza, parándonos a contemplar el mundo que nos rodea, meditando, viviendo con sencillez, escogiendo la soledad de vez en cuando, y haciendo aquello que nos produzca satisfacción y bienestar.

Y ahora de nuevo la pregunta, tú con que piensas ¿con la cabeza o con el corazón?.





El miedo, la culpa, la vergüenza

Que tres palabras, que tres conceptos tan dañinos para la evolución y el crecimiento del ser humano. Y sin embargo tan instaladas en nuestras vidas.

Desde la moral judeo-cristiana en la que vivimos instalados nos han hecho sentirnos culpables prácticamente desde nuestro primer aliento vital. Culpables por estar, por ser, por vivir...sentir vergüenza por existir,  por mostrar nuestra autenticidad y nuestra capacidad para Ser. En definitiva, nos han instalado en el miedo y nosotros nos hemos dejado, porque era lo "correcto".
¿Cuántas veces nos hemos dejado manipular desde el artificio de lo "correcto", de lo "adecuado" del "bien común"?. Demasiadas...

Pues bien, ha llegado el momento de la RESPONSABILIDAD, que inhabilita a la culpa, al miedo y a la vergüenza. Se acabó el señalar con el dedo y decir: "lo que me pasa es culpa de...". Tú eres Responsable de tu vida, de tus actos, de tus decisiones, en tí se encuentra la capacidad de tomar tus propias decisiones y asumir las consecuencias de las mismas. La RESPONSABILIDAD TE HABILITA EN EL PODER SOBRE TÍ MISMO, TE INSTALA EN LA LIBERTAD.


Cuando señalamos con el dedo y decimos que lo que nos ocurre es culpa de este o de aquello, les otorgamos el poder de dar y quitar, de concedernos o no aquello que tan solo nosotros podemos otorgarnos. Cuando nos referimos a "lo otro" desde la culpa, dejamos de ser libres para convertirnos en esclavos de la "gracia del otro".

La responsabilidad no espera actuaciones graciables de quien quiera otorgarlas, las toma por sí misma. Deja de vivirte en la graciabilidad del otro, y toma por tí mismo lo que es tuyo, lo que te pertenece, toma tu Vida.

Porque la Vida no te ha sido otorgada para que seas esclavo, sino para vivirte en Libertad. Manifiéstate Responsable y permite que la vida fluya a través ti  y contigo como protagonista.

Serenidad y Vacío

Cuantas cosas anhelamos a lo largo de nuestra vida, y con todas ellas tan solo ponemos nuestro objetivo en UNA: Ser Felices.

¿Pero qué es en realidad la felicidad?, ¿cómo podemos alcanzarla?.

Es curioso observar como intuimos nuestra felicidad en el tener, si tuviera esto, aquello, lo otro, seguro sería más feliz, sin embargo, cuando esa otra cosa que pensamos necesaria llega a nuestra vida, de modo inmediato dejamos de ser felices, es muy curioso...vivimos en un constante viaje ciclotímico de deseos frustrados y felicidades perecederas.

Esa misma inercia hacia el tener, y depositar nuestra felicidad en esas posesiones (una casa, un trabajo, un coche, un novio...), es lo que nos lleva a una incesante actividad nerviosa, inquietante y casi esquizofrénica, instalada en el NO parar ni un solo instante. Es muy escaso el tiempo que pasamos tan solo con nosotros, quietos, solos, serenos...

Vivimos en el hacer constante, en el hacer para tener, el tener para ser felices...paradójica espiral de locura e insatisfacción constante. Tenemos tanto miedo al vacío...

Pero, ¿qué es el vacío?, ¿acaso es quedarse hueco como el tronco de un árbol cuando envejece?, ¿quizá desaparecer?, ¿convertirnos en la nada?. Tenemos tanto miedo a "no ser", focalizado desde el "yo soy en función de lo que hago y tengo", que cuando se nos invita a "dejar de hacer" nos inunda el pánico.

¿Has probado en algún momento dejar de hacer esas cosas que supuestamente "debes hacer" para ser "tú mismo"?. ¿No?, te invito a que pruebes...y hazte esta pregunta ¿Quién soy?. Probablemente las primeras veces no puedas mantenerte mucho tiempo ahí, pero perdura, insiste, para y preguntate de nuevo ¿Quién soy?...

Pasado un tiempo observarás que eres Serenidad y Vacío, ya no tendrás que volver a "hacer para ser", porque comprobarás, entenderás y comprenderás que YA ERES, sin más...