Vivirse desde el Corazón

Cuando escuchamos la frase: "tienes que vivirte más desde el corazón", de manera inmediata, se nos viene a la cabeza la imagen de alguien con mirada de "cordero degollado", prácticamente enajenada y con los pies muy lejos de la tierra.

Sin embargo, vivirse desde el corazón se aleja bastante de la enajenación, y se acerca con suficiencia al vivirse desde la consciencia más profunda y serena.
Cuantas veces no habremos escuchado eso de: "tu que piensas ¿con la cabeza o con el corazón?", y esto último que parecía tan metafórico y alejado de la realidad, ahora resulta que puede hacerse, y de hecho es muy recomendable.

Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia, nos descubre que el corazón tiene cerebro, y por lo tanto sus propios registros y memorias. Es más, el corazón manda más información al cerebro de la que recibe, pudiendo inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias. Todo esto da lugar a que el corazón influye en nuestra percepción de la realidad así como en nuestra toma de decisiones.

El corazón es algo que nos cuesta utilizar, sobre todo en los tiempos de alto racionalismo en los que vivimos, sin embargo, si comenzáramos a proyectarlo con más frecuencia, muchas de las tensiones, conflictos y resistencias que ahora vivimos se disiparían.

¿Cómo vivirse desde el corazón?, sencillo: dando largos paseos por la naturaleza, parándonos a contemplar el mundo que nos rodea, meditando, viviendo con sencillez, escogiendo la soledad de vez en cuando, y haciendo aquello que nos produzca satisfacción y bienestar.

Y ahora de nuevo la pregunta, tú con que piensas ¿con la cabeza o con el corazón?.