Invictus

No olvidemos que la fuerza que nos impulsa a vivir cada día, está dentro de cada uno de nosotros. Nosotros elegimos como vivir cada uno de los acontecimientos que se van sucediendo en nuestro día a día.

En esta fría mañana de otoño, que nos invita al recogimiento y la introspección, os dejo este bello poema en el que, cada día, Nelson Mandela encontró el aliento necesario en sus 27 años de encarcelamiento...

Fuera de la noche que me cubre,
negra como el abismo polo a polo,
agradezco a cualquier dios que pudiera existir
por mi alma inconquistable.

En las feroces garras de la circunstancia
ni me he lamentado ni he gritado.
Bajo los golpes del azar
mi cabeza sangra, pero no se inclina.

Más allá de este lugar de ira y de lágrimas
es inminente el horror y la sombra,
y sin emabargo la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.

No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuan cargada de castigos sea la sentencia,
SOY EL AMO DE MI DESTINO,
SOY EL CAPITÁN DE MI ALMA.

Poema escrito en 1875 y publicado en In Hospital (Londres, 1903) por William Ernest Henley.



Cuando la calma sosiega el alma y el corazón

Sentimos a menudo que los sentidos nos desbordan, y que el mundo se nos echa encima. Que quizá estamos más nerviosos de lo habitual, o que nos invade esa sensación de que "el corazón nos sale por la boca". Maldita prisa. Cuanta desazón nos invade en ocasiones, sin saber por qué, ni para qué. 

Demandamos ese medio minuto de serenidad que nos permita sentirnos seres humanos verdaderamente vivos, en los que la vida fluya por nuestras venas con el calor de la vida acompañándonos,  sintiendo que cada aliento que damos es verdaderamente importante. 

Pero hay veces que esto no ocurre, es en esos instantes donde debemos parar y respirar hondo, mirar al frente y darnos cuenta que la vida nos espera para darnos la mano y seguir caminando; aunque parezca que nos faltan las fuerzas, las esperanzas y hasta el aliento. 

La vida está ahí para nosotros, aunque en ocasiones pensemos sentirnos abandonados por ella. Pero ella siempre espera, prepara cada instante para que sea perfecto, nos abraza y nos alienta hasta en los peores momentos, ella siempre nos escucha, nos acuna y nos ama en cada momento.

Nosotros tan solo hemos de permanecer abiertos, anhelando aquello que nos quiera ofrecer para seguir CRECIENDO.

Siente la Vida, siente el Camino, date el tiempo necesario para ello...


Muerte, autoestima y el fin de una era

Son varios los estudios que a nivel psicológico y antropológico han demostrado que a menor autoestima, mayor percepción de la muerte como amenaza y como consecuencia de ello el individuo tiende a comportarse de manera más beligerante, intransigente y amenazadora para sus semejantes.

Si a esto le sumamos varios estudios sobre "la teoría de gestión del terror" en los que se trata de averiguar las conductas del ser humano ante el reconocimiento básico de su propia muerte, a una le da por pensar y mucho.

Es indudable que un ser humano preso del miedo es más fácilmente manipulable, para que esto ocurra es imprescindible, previamente, minarle la autoestima, de este modo su sentido de impermanencia, de finito, de muerte en esencia, le corroerá las entrañas y ante estas circunstancias como si fuera un animal herido atacará, no reconociendo al otro como un igual sino como "el enemigo".

Ahora bien, si la persona se vive desde una autoestima sana y equilibrada, la percepción de la vida e incluso de la muerte (que al fin y al cabo forma parte de la primera) no se verá atenazada por el miedo, y con ello el individuo percibirá la vida con esperanza, con amor y serenidad. Todo esto dará como resultado poder vivir en armonía y de manera ecuánime con las personas que nos rodean, ahí no se perciben enemigos sino aliados.

Y en realidad, ¿a que viene todo esto?, pues viene a tenor de la gran bacanal del terror de la que todos hemos decidido participar, llevados de la mano de unos "señores" que creen gobernar el mundo y poseen la verdad absoluta sobre todas las cosas. Sí, siento comunicar que todo se acaba, no sólo la vida de los seres vivos, sino también de las estructuras, de los ciclos vitales, de las eras y de los paradigmas por más que se hayan instalado durante siglos en nuestra sociedad e inconscientes colectivos. Se acaban y hay que permitir que se acaben, hay que permitir que mueran para que nazcan otras etapas, otros momentos, otros paradigmas. Sujetarse a lo ya existente, cueste lo cueste, no lleva a ninguna parte tan sólo a tu propia destrucción y cuando se hace de manera colectiva, a la de tus propios semejantes.

Ha llegado el momento de soltar, de no tener miedo, de verse a uno mismo como lo que es, alguien fundamental en este gran entramado que es la Vida. Porque sinceramente, si no tuvieras nada que hacer aquí, si para la vida no fueras importante, sencillamente no hubieras nacido. Con lo cual valorémonos en su justa medida y démonos la importancia que tenemos, que es mucha. No tengamos miedo a vivir, porque la vida es el mejor regalo que se nos ha otorgado y desde ahí propongamos nuevas formas de vivir y de existir.
Reconozcamos la gran oportunidad que se nos está dando y que es tan sencilla como RENACER.

Bienvenido, bienvenida a tu Nueva Vida.