Invictus

No olvidemos que la fuerza que nos impulsa a vivir cada día, está dentro de cada uno de nosotros. Nosotros elegimos como vivir cada uno de los acontecimientos que se van sucediendo en nuestro día a día.

En esta fría mañana de otoño, que nos invita al recogimiento y la introspección, os dejo este bello poema en el que, cada día, Nelson Mandela encontró el aliento necesario en sus 27 años de encarcelamiento...

Fuera de la noche que me cubre,
negra como el abismo polo a polo,
agradezco a cualquier dios que pudiera existir
por mi alma inconquistable.

En las feroces garras de la circunstancia
ni me he lamentado ni he gritado.
Bajo los golpes del azar
mi cabeza sangra, pero no se inclina.

Más allá de este lugar de ira y de lágrimas
es inminente el horror y la sombra,
y sin emabargo la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.

No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuan cargada de castigos sea la sentencia,
SOY EL AMO DE MI DESTINO,
SOY EL CAPITÁN DE MI ALMA.

Poema escrito en 1875 y publicado en In Hospital (Londres, 1903) por William Ernest Henley.