El Sendero Vital...

La Vida es un Sendero largo y sinuoso que en ocasiones nos pone a prueba con el ánimo de hacernos mejores, de ser mejores.
Claro, que quizá, debiéramos primero interpretar, vislumbrar y clarificar, que es eso de ser mejores. Bajo el concepto intelectual-pragmático, propio del mundo occidental, ser mejores sería igual a ser más competitivos, más fuertes, más ricos y más poderosos, pero me temo que todo eso no nos llevaría, necesariamente, a ser mejores seres humanos, ya que ese proceso de crecimiento y desarrollo se habría enfocado solo y exclusivamente hacia el ego. No digo con esto, que no debamos observar, trabajar, y hasta si es necesario, enaltecer el ego, digo que occidente vive permanentemente  en él, sin trabajar con la misma dedicación otra parte de nuestro ser, tanto o más importante de nosotros, el Corazón.
Paradójicamente este efecto se produce del mismo modo, aún cuando nos encontramos en  eso que ha venido a llamarse “proceso de conocimiento, expansión y trascendencia del Ser”. Cuando nos adentramos en este proceso ¿Cuánto tiempo permanecemos en el ego y cuanto en el corazón?, ¿cuántas veces confundimos nuestro desarrollo personal entre ambos?, ¿Cuántas veces la verborrea dialéctica, altamente conceptual y mental no deja paso a la vivencia más profunda y sentida de ese proceso?...en el mundo occidental, demasiadas.
¿Para qué entonces nos adentramos en ese camino?, ¿de qué huimos?, ¿de qué tenemos miedo?. Hazte estas preguntas y comenzarás a vislumbrar tú Sendero Vital, pero sobre todo hazlo conectando con lo más auténtico de ti mismo. Colócate la mano en el corazón y pregúntate, ¿QUIEN SOY?.
Asusta, ¿verdad?, PUES BIENVENIDO!.