Comienza el Camino

Había soñado durante años con aquel viaje, y ahora por fin, se encontraban frente a frente. La "Llamada de la Montaña" invadió su corazón y su alma, ya nada sería igual, la Danza del Annapurna daba comienzo...


Hay cosas que solo pasan una vez en la vida. Y solo nos ocurren una vez, porque por más que nos empeñemos, la vida está construida de pequeños instantes, fugaces, pasajeros, IRREPETIBLES.



Cuando miré desde lo lejos, por primera vez, los Himalayas algo cambió dentro de mí, algo se estremeció, ALGO dejó de ser lo mismo. ¿El qué?, realmente no lo sé, tan solo sé que esto ocurrió hace dos años y que desde entonces sigo sintiendo desde lo más profundo de mi corazón “La Llamada de la Montaña”.

Esas montañas tienen y emanan algo inexplicable, algo mágico y casi ascético. Cuando las miras no puedes evitar sentirte “pequeño” ante su admirable Grandeza, que te inunda, te emociona y te conmueve. Si sientes que la Montaña te “alcanza” te haces parte de ella, y ella de tí, ya no hay vuelta atrás, habeis sellado un compromiso eterno, es ahí donde comienzas a sentir que la vida ES, sencillamente, OTRA COSA.